lunes, 5 de mayo de 2008

ATLETISMO. "CORREDOR BIONICO"


El 'corredor biónico' reta al mundo
La IAAF evaluará este viernes si Oscar Pistorius cuenta con ventajas injustas

Oscar Pistorius, (Foto: REUTERS) Ver más fotos
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EDUARDO SUÁREZ (Londres)
LONDRES.- Nació sin tobillos ni peronés. Pero para él eso no fue nunca un obstáculo. El sudafricano Oscar Pistorius (Pretoria, 1986) gozó desde niño de un sexto sentido para el deporte. Y practicó un buen puñado de ellos. Primero el rugby y el waterpolo, más tarde la natación, por último –de momento– el atletismo.
Allá donde fue le acompañaron una voluntad de hierro, un insaciable espíritu competitivo y dos prótesis con las que engañar a la naturaleza. Pisando sobre ellas, alcanzó la cima de la velocidad en los Juegos Paralímpicos de Atenas, en 2004, con un oro en los 200 metros y un bronce en la carrera de 100.
No contento con ello ha pulverizado desde entonces los récords mundiales paralímpicos de 100, 200 y 400 metros y ha llamado a las puertas de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) con la intención de ser el primer atleta sin piernas en competir contra atletas de elite.
Al principio la IAAF se negaba en redondo, con el argumento de que las prótesis otorgan a Pistorius una ventaja suplementaria sobre sus rivales. De un tiempo a esta parte, sin embargo, ha matizado su postura y se ha comprometido a estudiar en profundidad el caso.
Pistorius correrá los 400 metros en la Golden Gala de Roma y repetirá distancia el domingo en el Grand Prix de Sheffield, donde compartirá cartel nada menos que con el campeón olímpico y mundial, Jeremy Wariner, y con el campeón de la Commonwealth, el australiano John Steffensen. La IAAF aprovechará las dos citas para mirar con lupa sus movimientos antes de decidir definitivamente si le da acceso o no a competiciones oficiales.
Dos son las que Pistorius tiene entre ceja y ceja: los Mundiales de este año en Osaka o los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, su sueño dorado. Su marca actual (46.56) está a apenas tres segundos del récord mundial y a sólo dos de la marca de la final de Atenas, pero aun así sigue por encima de la mínima exigida para ir a Osaka. Esto no impediría, sin embargo, que el sudafricano se colara en el equipo sudafricano de 4 por 400, lo que le abriría una puerta lateral a la prueba.
Ventajas y desventajas
Las razones por las que la IAAF no da su brazo a torcer son muy diversas. Hay quien dice que las suelas de las prótesis le proporcionan una amortiguación mejor que la de las zapatillas normales o que le dan una ventaja especial en los últimos metros. Sin embargo, no es menos cierto que sobre una pista mojada Pistorius corre más riesgos que los demás atletas. No sólo porque se agarran muy poco al tartán. También porque, si se fuera al suelo, se haría más daño que sus competidores por la dificultad añadida de suavizar la caída sólo con las manos. Las prótesis que han dado fama a Pistorius son conocidas como cheetahs y las fabrica una firma especial en Islandia. Cada par cuesta más de 20.000 euros.
Oscar Pistorius no nació sin piernas. Se las amputaron cuando tenía sólo 11 meses. El hombre que lo hizo, el doctor Gerry Versveld, estaba en el Estadio Olímpico de Atenas el día que ganó el oro olímpico. "Gracias, nunca podré ver nada más sorprendente que esto", le dijo entonces. Versveld le cortó las piernas, pero la decisión la tomaron sus padres.
Ellos –atribulados antes y después de la operación por los dolores del niño– lo hicieron aconsejados por los especialistas, que no veían salida a aquellas extremidades que habían salido del útero materno sin peronés ni tobillos. Y lo hicieron sólo después de una visión reveladora: la de un joven amputado que jugaba al tenis, corría y nadaba en la escuela. Un Pistorius precoz antes de Pistorius.
Al principio las cosas fueron muy bien. En sólo seis meses, el pequeño Oscar correteaba de un lugar a otro con sus pequeñas prótesis. Luego la cosa se complicó. Vinieron el colegio y los niños mofándose. Los gamberros se cebaban en el lisiado y éste se zafaba como podía de sus burlas. A él, como a tantos otros, le salvó el deporte. Primero el rugby, que le hizo popular en el instituto y que tuvo que abandonar tras una lesión de rodilla. Luego el atletismo, descubierto hace sólo cuatro años.
"Yo no soy un inválido, simplemente no tengo piernas", suele decir en las entrevistas, tratando de ablandar el corazón de los 'supertacañones' de la IAAF, conminados a decidir sobre su complicado caso. Le apodan el atleta biónico o blade-runner, haciendo un juego de palabras con la nomenclatura inglesa de sus prótesis ('blade').
Dicen que Tom Hanks trabaja ya en un guión sobre su historia, termine o no sobre el tartán olímpico. La madre de Oscar Pistorius murió inesperadamente hace cuatro años. No pudo disfrutar del éxito de su hijo. Sin embargo, cuando él tenía apenas un año le escribió una carta para cuando fuera mayor que decía: "Un perdedor no es quien llega el último sino aquél que se sienta y mira y nunca ha intentado correr".

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